¿Y
la educación fiscal para evitar la evasión?
“Todos los problemas son problemas
de educación.”
Domingo
Faustino Sarmiento.
En las últimas semanas se han
encontrado una gran cantidad de noticias en los medios de comunicación,
referentes al alto porcentaje de evasión fiscal en Costa Rica, el cual se
espera siga aumentando en los próximos periodos. Economistas, ex ministros y
expertos en la materia brindan, lo que ellos consideran como posibles
soluciones para disminuir la evasión dentro de la economía del país. Sin
embargo, dichas medidas vendrían únicamente a maquillar o aletargar un fenómeno
que requiere una reestructuración que empieza desde mucho tiempo antes,
incluso, de previo a que los costarricenses formen parte de la estructura
económica del país.
Dentro de estas propuestas, ¿Dónde queda la necesidad de una educación
fiscal?
En ninguna de todas las propuestas
que se hacen para disminuir la evasión fiscal, se encuentra alguna idea relacionada
con la posibilidad de incluir formalmente en nuestro sistema de enseñanza temas
de educación fiscal. No existe ninguna medida paliativa para combatir y/o
disminuir el déficit fiscal que sea más efectiva que la misma erradicación
del concepto mismo de “evasión”, mediante
la creación de una cultura que fomente el cumplimiento de sus obligaciones
tributarias como parte del ser ciudadano dentro de la sociedad.
Lo que se trataría de generar no son
reglas automatizadas para que el adulto no tenga capacidad de cuestionar algo
que desde niño se le dice que debe hacer, sino que se trata de inculcar valores
como el de solidaridad, para que desde tempranas edades se comprenda la
importancia de esta contribución a la sociedad en el tipo de Estado Social de
Derecho en el que elegimos vivir.
De este modo, no se trata de lograr
que las personas no se cuestionen sobre su obligación de tributar, sino de que
comprendan a fondo el por qué existen los tributos y lo grave de su evasión y,
de esta forma, nazca un compromiso social (más que una mera obligación) basado
en valores comunes y en el entendimiento racional de que tributar es necesario
para el funcionamiento del Estado y es beneficioso para mejorar la calidad de
vida en general.
Es claro, que el porcentaje de
evasión no se erradicaría completamente con la implementación de estos
programas de educación fiscal, por no tratarse de un método absoluto, no obstante, bien aplicados y con un proyecto
serio el fruto de este tipo de programas se vería reflejado en los próximos
años cuando los menores a los que se les haya brindado, ingresen a la fuerza
económica del país.
Para todo gobierno es menester
invertir en educación y más aún, si ésta se verá reflejada directamente en la
economía del país, por lo tanto, ¿Por qué
no invertir en educación fiscal?; inclusive, antes de implementar costosos
programas o políticas que, como se señaló al inicio, atacan las consecuencias
sin hacer alusión a la raíz del problema o al trasfondo cultural que la
origina, sino que son soluciones parciales y
hasta cortoplacistas por que dejan desatendido la parte educativa y por
tanto no son lo suficientemente efectivas.
Lic. Javier Luna M.
Abogado
Especialista en Impuestos
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