miércoles, 25 de junio de 2014

¿Y la educación fiscal para evitar la evasión?



¿Y la educación fiscal para evitar la evasión?
“Todos los problemas son problemas de educación.”
Domingo Faustino Sarmiento.


En las últimas semanas se han encontrado una gran cantidad de noticias en los medios de comunicación, referentes al alto porcentaje de evasión fiscal en Costa Rica, el cual se espera siga aumentando en los próximos periodos. Economistas, ex ministros y expertos en la materia brindan, lo que ellos consideran como posibles soluciones para disminuir la evasión dentro de la economía del país. Sin embargo, dichas medidas vendrían únicamente a maquillar o aletargar un fenómeno que requiere una reestructuración que empieza desde mucho tiempo antes, incluso, de previo a que los costarricenses formen parte de la estructura económica del país.
Dentro de estas propuestas, ¿Dónde queda la necesidad de una educación fiscal?  
En ninguna de todas las propuestas que se hacen para disminuir la evasión fiscal, se encuentra alguna idea relacionada con la posibilidad de incluir formalmente en nuestro sistema de enseñanza temas de educación fiscal. No existe ninguna medida paliativa para combatir y/o disminuir el déficit fiscal  que  sea más efectiva que la misma erradicación del concepto mismo de “evasión”, mediante la creación de una cultura que fomente el cumplimiento de sus obligaciones tributarias como parte del ser ciudadano dentro de la sociedad.
Lo que se trataría de generar no son reglas automatizadas para que el adulto no tenga capacidad de cuestionar algo que desde niño se le dice que debe hacer, sino que se trata de inculcar valores como el de solidaridad, para que desde tempranas edades se comprenda la importancia de esta contribución a la sociedad en el tipo de Estado Social de Derecho en el que elegimos vivir.
De este modo, no se trata de lograr que las personas no se cuestionen sobre su obligación de tributar, sino de que comprendan a fondo el por qué existen los tributos y lo grave de su evasión y, de esta forma, nazca un compromiso social (más que una mera obligación) basado en valores comunes y en el entendimiento racional de que tributar es necesario para el funcionamiento del Estado y es beneficioso para mejorar la calidad de vida en general.
Es claro, que el porcentaje de evasión no se erradicaría completamente con la implementación de estos programas de educación fiscal, por no tratarse de un método absoluto,  no obstante, bien aplicados y con un proyecto serio el fruto de este tipo de programas se vería reflejado en los próximos años cuando los menores a los que se les haya brindado, ingresen a la fuerza económica del país.
Para todo gobierno es menester invertir en educación y más aún, si ésta se verá reflejada directamente en la economía del país, por lo tanto, ¿Por qué no invertir en educación fiscal?; inclusive, antes de implementar costosos programas o políticas que, como se señaló al inicio, atacan las consecuencias sin hacer alusión a la raíz del problema o al trasfondo cultural que la origina, sino que son soluciones parciales y  hasta cortoplacistas por que dejan desatendido la parte educativa y por tanto no son lo suficientemente efectivas.

                                                                                                                 Lic. Javier Luna M.
Abogado Especialista en Impuestos